Todo comenzó allá por 1982, cuando una madre llevó al cine a su hijo de 6 años por primera vez. En uno de aquellos cines de antes, de pantalla enorme, se proyectaba E.T., y, desde aquel día, aquel niño descubrió una indescriptible necesidad por repetir la experiencia, una y otra vez...

jueves, 18 de febrero de 2016

José Luís Garci: Maestro de cine...




Esta es una entrada muy especial. José Luís Garci es, en cierta medida, responsable de que el cine sea para mi mucho más que una forma de ocio. Hay mucha gente en España que sabe de cine, pero nadie lo demuestra como él. Garci es el tipo que mejor habla de cine, con diferencia. Y si, como a mÍ, te vuelve loco esto de las películas, resulta un placer inigualable escucharle. Es un maestro, un maestro de cine…
 


 

 Recuerdo exactamente cómo, dónde y cuándo le descubrí hablando sobre cine. Tengo claro que en 1995 me ganó definitivamente, con aquella maravilla de programa que era Qué grande es el cine, pero unos años antes, en 1991, me quedé maravillado con sus comentarios durante la retransmisión de la gala de los Oscar, la última que emitió Televisión Española. Aquella madrugada disfruté con sus opiniones, y maldije que Canal +, la cadena que a partir de entonces se hizo con los derechos de retransmisión, no le fichase para continuar haciendo la misma labor (siendo rigurosos, hay que decir que la gala del año siguiente fue retransmitida por Antena 3, con el también genial Carlos Pumares, y que fue a partir de entonces cuando la cadena del Grupo Prisa se adjudicó los derechos).

Todavía guardo la grabación en VHS. Fue el año de Bailando con lobos, la noche en la que Kevin Costner triunfó con un western, precisamente uno de los géneros predilectos de Garci. Recuerdo su complicidad con Enrique Herreros, el otro comentarista, y cómo hacían frente al escepticismo de Rosa María Mateo, encargada de presentar una gala en la que ni creía ni por la que se apasionaba.

Fueron casi cuatro horas de lecciones magistrales a cargo de José Luís Garci, que acertó todos los premios, que justificó la victoria de los galardonados y la derrota de quienes no obtuvieron la estatuilla. Nos explicó la razón por la que era más lógico que ganase Costner y no Scorsese con Uno de los nuestros, quien tenía que haber ganado en Cannes porque aquél sí era un festival más acorde. Nos explicó además la razón por la que el gran Vittorio Storaro merecía ganar el premio a la mejor fotografía por Dick Tracy, y nos contó quién era Mirna Loy, merecedora aquel año del premio honorífico. Muchas cosas aprendimos con Garci aquella noche, y yo, desde luego, aprendí a ver esos premios con pasión, y lamento que ya, por motivos laborales  (qué lástima, he crecido…) no pueda seguirla en directo.
 

Y después llegó el PROGRAMA DE CINE. Así, con mayúsculas. Creo que ha sido el mejor programa sobre cine que se ha hecho nunca en televisión. Era tan bueno que es impensable que se pueda repetir en una tele pública. Ver una buena película y asistir posteriormente al análisis de gente que sabe del tema, era, sencillamente, una delicia. La perfección la hubiesen alcanzado emitiendo las pelis en versión original subtitulada, pero supongo que ésa era una demanda inadmisible para el ente público.

Por Qué grande es el cine pasaron películas conocidas como Centauros del desierto, Cantando bajo la lluvia, El buscavidas y muchísimas más, pero también obras maestras no tan accesibles para el público, como Ordet.

Yo vi casi todos los programas. Los grababa, claro, porque con el debate posterior la cosa se alargaba mucho. Y guardo un recuerdo especial de aquellos que me descubrieron joyas de las que nunca había oído hablar, los dedicados a La evasión, la maravillosa película carcelaria de Jacques Becker, Teresa Raquin, otra peli francesa de Marcel Carné o L’Atalante, de Jean Vigó.
 

Aquello tristemente se acabó. Pero yo seguí disfrutando del magisterio de Garci en la radio. En 2005, de manera casual, descubrí su voz en el programa de la Cope La Mañana, cuando era dirigido por Luis Herrero. Ellos dos, junto a Eduardo Torres Dulce (habitual tertuliano de Qué grande es el cine) hacían una tertulia sobre cine los viernes de 11 a 12 de la mañana. Cuando Herrero pasó a dirigir el programa nocturno se llevó la tertulia a la noche del viernes, ya como un programa propio, denominado Cowboys de Medianoche, que se ha mantenido hasta la actualidad, ahora en la emisora Esradio.

Cowboys de medianoche es, por supuesto, mi programa radiofónico favorito. A Garci, Herrero y Torres-Dulce se ha unido Luís Alberto de Cuenca. Es, creo, la única propuesta sobre cine de ese estilo en la radio española. Son noventa minutos semanales en los que se habla de todo tipo de cine, clásico y actual. Otra delicia, que en este caso sólo puede oírse.

¿Y qué opino de él como cineasta? Pues creo que hemos perdido a un excelente director de género. El crack y El crack 2 son, en mi opinión, las mejores películas del cine negro español. El resto de su filmografía me interesa menos, aunque me gustan mucho Tiovivo c.1950, El Abuelo y Volver a empezar, nuestro primer Oscar.

Dice que está retirado como director de cine, que ya no quiere “tener más reuniones”. Yo cuando realmente le echaré de menos es cuando deje de hablar sobre cine. Tampoco quiero olvidarme de su faceta como escritor, porque, de hecho, me hizo una ilusión enorme cuando me firmó su libro Las 7 maravillas del cine, en la Feria del Libro de Madrid, el 5 de junio de 2015.

De momento, sigo disfrutando de sus opiniones. En eso, en opinar sobre cine, es el número 1 sin discusión, al menos para mí. Porque una cosa es escuchar a alguien hablar sobre cine y otra es que tras hacerlo te entren unas ganas locas de ver la película sobre la que te hablaban.

Ojalá estés siembre ahí.
 
 


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